Stephen H. Houchen
Jefe de sección

 

Prosiguiendo a la meta

La gran búsqueda

 


Aunque no nos demos cuenta, nuestra vida es una serie de búsquedas. En diferentes etapas de la vida, son diferentes las metas que procuramos. Pueden ser la educación, la seguridad financiera, la pareja, el poder, la realización de algún sueño, etc. Pero la búsqueda que sobrepasa fácilmente todas las demás es la búsqueda para la Verdad. Al fin de cuentas, las otras cosas jamás satisfacen aunque se realicen. Siempre habrá un poco más para lograr que queda fuera de nuestra alcance.

La naturaleza misma revela que existe un Creador supremo que lo diseñó todo. Al ver una casa se sabe que alguien la edificó. Al ver un reloj, ¡nadie diría que solamente apareció algún día al azar! Precisamente así, al ver las estrellas, las montañas, las flores--todo--sabemos por su belleza y función que la naturaleza es un diseño sin igual. Pero la parte más fascinante e inescudriñable es la vida. Nadie ha podido crear la vida de la inexistencia--ni flor, ni animal, ni mucho menos un ser humano con su razón y alma (¡una obra maestra!). Escribió hace mucho el famoso rey David: "Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos." (Sal 19:1) Además, el apóstol Pablo escribió que por eso no debe haber ningún agnóstico: "Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa." (Rom 1:20) ¡En el día final, nadie podrá decir que Dios nunca se reveló!

Pero a menos que Dios se revele, no sabríamos nada de él. Es cierto que nadie podría hallar a Dios buscando en el sentido regular--es decir, no vamos a construir una nave espacial y hacer una travesía hasta galaxias lejanas para llegar al cielo de esa manera. Bien escribió Job: "¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?" (Job 11:7) Sería una búsqueda muy inútil si tuviéramos que buscar así. Afortunadamente, tiene sentido la idea que si Dios lo creó todo, se nos querría revelar.

¿Adónde vamos de allí entonces? ¿No hay varios libros que profesan ser la palabra de Dios? Los musulmanes dicen que el Corán es la palabra de Dios. Los hindúes tienen sus sagradas escrituras que hablan de varios dioses. Los mormones tienen el libro del cual sacaron su nombre. Otros inventan nuevas religiones. ¡Hay cultos modernos que creen que somos descendientes de extraterrestres que van a volver en sus OVNIs alrededor del año 2000! Los dioses mitológicos de los romanos y de los griegos ya no reciben adoración porque nunca existieron en el primer lugar. Y continúa el sinfín de creencias... Todo el mundo puede ver que hay una vasta diferencia entre todas ellas. Pero debe ser un principio bien obvio que cuando hay dos alternativas contradictorias, ambas no pueden ser la verdad.

Actualmente, está muy en boga el concepto de la tolerancia tocante a muchas cosas, y probablemente más con respeto a la religión que a cualquier otro tema. Cuestiones no resolubles en la religión han sido la causa de argumentos implacables entre individuos y guerras sangrientas entre naciones. Por eso, la mayoría prefiere no platicar de temas tan polémicos. Y hasta cierto punto, es muy bueno que uno tenga la libertad para adorar como bien le parece--no debe haber ni leyes terrenales que obliguen cierta religión, ni unas que prohiban la expresión religiosa. Pero, es muy fácil ser engañado por esto, pensando que Dios tendrá esa misma tolerancia y que aceptará adoración de cualquier forma.

Parece que muchos han perdido el sentido común porque creen que todos podemos tener razón aunque a veces nuestras creencias son totalmente opuestas. Por ejemplo, el islamismo mantiene que Jesucristo fue un buen profeta pero niega su deidad; el cristianismo demanda que aceptemos su divinidad (Juan 8:24). El budismo enseña la reencarnación; la Biblia afirma que solamente morimos una vez (Heb 9:27). Los mormones tienen un libro que supuestamente es una revelación actual de Dios; pero la Biblia dice que la fe "...ha sido una vez dada a los santos." (Jud 3) Hay un sinnúmero de diferencias entre todas las religiones. ¿Pueden todos ellos estar en lo correcto? Claro que no, porque eso sería pura confusión y "Dios no es Dios de confusión" (1 Cor 14:33).

Se dice a menudo que "todos vamos a llegar al mismo Dios, pero es que vamos por diferentes caminos". Eso suena muy bien y es muy apaciguador a la conciencia, pero es la sabiduría de hombres y no tiene ninguna base lógica. Cristo mismo dijo: "...Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." (Juan 14:6) ¡La verdad no consta de solamente la sinceridad y la erudición humana!

Ahora bien, debemos estar de acuerdo que no todos pueden ser correctos. Pero todavía no sabemos cuál religión esté en lo correcto. ¿Adónde vamos con nuestra búsqueda espiritual? Hay cientos de profecías en el antiguo testamento. Ni siquiera los críticos de la Biblia niegan que el antiguo testamento fue escrito mucho antes de que Jesucristo naciera. ¿Cómo pudieron predecir el futuro con tanta exactitud? La televisión hoy en día está llena de comerciales e infomerciales de "psíquicas" como Walter Mercado y otros muchos. Todos ellos están para ganar dinero aunque sea fraudulentamente. Ninguno de ellos es correcto cien por ciento del tiempo, y cuando adivinan algo, es porque hablan en puras vaguedades. Pero en cuanto a las profecías del antiguo testamento, ¡la Biblia no ha fallado en ninguna de ellas! ¡Unicamente Dios puede declarar el porvenir con certeza absoluta!

Quizás la mejor evidencia a favor del cristianismo sea la del resurrección de su fundador, Jesucristo. No fueron solamente los autores del nuevo testamento quienes dieron fe de aquel suceso tan maravilloso, sino que hubo millares de creyentes que lo atestiguaron con su propia vida. Florecía muchísimo la iglesia en aquella época a pesar de esa persecución tan cruel. ¿Cómo se explicará la tumba vacía que solamente el cristianismo tiene? ¿Por qué los romanos y los judíos de aquel día recurrieron a la persecución para poner fin al movimiento que odiaron tanto? ¿Por qué no sacaron el cuerpo de Cristo de la tumba guardada para confirmar para siempre que no resucitó? Porque les fue una imposibilidad.

Muchos piensan: "yo creo en el único verdadero Dios--el de la Biblia--pues, estoy bien". Pero según la Biblia, la búsqueda no termina con esa afirmación porque Dios dice que el solamente creer en él no es suficiente: "Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan." (Stg 2:19) Uno que para de buscar en el sólo creer no puede tener la convicción que la Biblia exige. Si creemos que la Biblia expone la voluntad de Dios, debemos abrazar con brazos abiertos su contenido. Ella debe ser nuestro mapa espiritual, pero muchos lamentablemente prefieren buscar a Dios aparte de ella, ofreciendo "culto voluntario" (Col 2:23) de su propia invención a un Dios que poquito conocen.

De hecho, hay que haber un deseo inagotable de conocer la Verdad. Si eso existe, es cierto que hallaremos el camino. Cristo mismo dijo, "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta." (Juan 7:17) Esto tiene tanta pertinencia para nosotros hoy en día como tenía para ellos en aquel entonces. Cristo asimismo enseñó en otra ocasión que debemos "tener hambre y sed" para las cosas de Dios (Mat 5:5). Pablo dio una advertencia fuerte en 2 Tes 2:3-12 de que habría de venir mucha falsedad, acompañada por "poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño". Y la razón por la cual muchos serían engañados sería que "no recibieron el amor de la verdad para ser salvos". ¡Ojalá que no nos engañemos por las mentiras en nuestra búsqueda, cumpliendo esa profecía tan lúgubre! Cristo contó parábolas, como la de la perla de gran precio y la del tesoro escondido (Mat 13:44-46), comunicándonos el énfasis que esta búsqueda merece.

La triste verdad es que muchos no emprenden su búsqueda personal porque ya están demasiado satisfechos con lo que tienen, pensando tácitamente que no necesitan a Dios. Otros no lo hacen porque se encuentran muy necesitados por lo que no tienen, creyendo que Dios los abandonó. Debemos reconocer y estimar la Verdad en cualquier estado en que nos encontremos: "Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios." (Prov 30:7-9) Aunque no la creamos, la Verdad es la Verdad, y no pasará.

Otros individuos jamás comienzan su búsqueda porque no quieren cambiar su modo de vivir. La verdad se acompaña con responsabilidades y consecuencias. Es posible escapar de las responsabilidades, pero no de las consecuencias. Cuando se nos presenta de vez en cuando una decisión difícil, lo más fácil es evitarla por entero. Pero si escogemos pasar por alto la decisión más importante del mundo, efectivamente la hemos hecho. En otras palabras, el no hacer la decisión es una decisión en sí mismo.

Otros prefieren continuar en las costumbres de sus progenitores. Ésta es una razón bien superficial. Podemos y debemos respetar a nuestros ascendientes, pero no a expensas de la Verdad. Jesús dijo: "El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí..." (Mat 10:37). Cada vez que hay una diferencia de opinión entre la voluntad de Dios y la de cualquier humano, debemos honrar más la voluntad de Dios.

Y por último, debemos saber que ¡Dios nos busca a nosotros también! "Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él..." (2 Cron 16:9) Hay también el ejemplo del recto Cornelio (Hch 10-11), quien buscaba sinceramente la Verdad. Dios oyó sus oraciones y le dio los medios para hallarla (la predicación de Pedro). Si estamos honestamente buscando desde lo más profundo del corazón, hallaremos la Verdad

Es cierto que no voy a ganar ningún concurso de popularidad por haber escrito estas cosas, pero eso no fue mi propósito. Yo quisiera que todos meditaran en serio sobre su vida, y consideraran si en verdad han buscado o si han simplemente aceptado el camino más fácil. Si Ud. nunca ha pensado en la Verdad, que comience ahora mismo la búsqueda más importante de su vida. ¡Que no pongamos nuestro destino eterno en las manos falibles de hombres, sino que hagamos el esfuerzo de buscar de primera mano la Verdad que solamente se encuentra en las páginas de la Biblia!

Su servidor,

Stephen Houchen


Este artículo fue escrito para establecer una base común y para presentar los ideales sobresalientes detrás de los temas venideros, especialmente el hecho que la Biblia es la Verdad y la palabra de Dios. También fue para despertar el espíritu de introspección que frecuentemente se nos duerme por causa de los pormenores de la vida diaria. En el próximo número, estaremos estudiando acerca de la organización y el mensaje de la Biblia.


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