Wayne Partain

Escudriñad las Escrituras
(Juan 5:39)

El Hogar


(Noviazgo y Matrimonio)

Introducción.

¿Por qué debemos estudiar acerca del hogar? ¿Debe incluirse este tema en los estudios bíblicos de la congregación?

Este tema merece mucho estudio. Debe ser predicado en el púlpito; debe ser enseñado en las clases bíblicas; y debe ser estudiado en el hogar mismo. Debe ser enseñado intensamente a los hijos.

Dios tiene leyes y enseñanzas con respecto a la familia. El es el Fundador del hogar. El es el Autor del matrimonio. El nos explica todo en cuanto al origen y al propósito del hogar. Nos dice cuál es el papel de cada miembro de la familia: del marido, de la esposa, y de los hijos.

La Biblia describe las bendiciones que Dios provee para la familia que sigue sus enseñanzas, y a la vez describe la miseria de aquellos que no las respetan.

En los arreglos de nuestro Dios existe un perfecto orden.

Existe orden en el universo, y en toda la creación de Dios.

Existía mucho orden en los arreglos de Dios bajo el primer pacto: el campamento en el desierto estaba ordenado; había orden en los sacrificios y en todos los ministerios y servicios del tabernáculo y del templo.

Dios ordena el gobierno civil, para que haya orden entre los hombres más perversos (Rom. 13:1-4).

En cada iglesia de Cristo debe haber ancianos (Hech. 14:23); esto es el orden divino.

Este estudio del hogar presenta el orden divino para el hogar enseñado por Dios: el marido es la cabeza; la esposa le está sujeta; y los hijos están sujetos a sus padres. El hogar que no respeta este orden divino está fuera de orden; está en desorden.

El matrimonio aceptable a Dios es un pacto solemne, hecho entre tres: hombre, mujer y Dios. Es un convenio que debe durar hasta la muerte de uno de los cónyuges. Antes de aceptar este compromiso, las dos personas deben considerar seriamente todo aspecto de las obligaciones que con él se contraen.

Como en el siglo primero ahora también la ley civil y las religiones populares permiten el divorcio por cualquier causa, y muchas personas se aprovechan de esta falsa libertad. Pero en el día final tendrán que dar cuenta a Dios, el verdadero Legislador del hogar.

Este tema debe enseñarse con mucho esmero porque el divorcio ilegítimo trae consecuencias muy amargas durante esta vida, y lo que es peor, serán más amargas en la eternidad.

Otro propósito de este estudio es el de corregir el concepto mundano del acto conyugal. Como todo arreglo de Dios este acto ha sido prostituido por muchos, y es más bestial que acto supremo de amor. Por lo tanto se presentarán en este estudio algunos comentarios sobre este asunto.

Por último, recuérdese que este tema merece un estudio cuidadoso porque también nos afecta espiritualmente. La vida familiar tiene mucho que ver con nuestra vida espiritual. La iglesia debe tener una influencia positiva sobre el hogar, pero indiscutiblemente el hogar tiene mucha influencia sobre la iglesia, o para bien o para mal. No es exageración afirmar que nuestra relación familiar tendrá mucho que ver con nuestra salvación o nuestra condenación.


El noviazgo

I. Preparación para el matrimonio.

II. El noviazgo es el tiempo en que se debe hacer muchas preguntas.

III. Todo esto se debe aprender antes de casarse.

En fin, si no lo (la) puede cambiar durante el noviazgo, ¡mucho cuidado! Hay gran peligro de que su esperanza de hacerlo después de las bodas sea vano.


El Matrimonio

Introducción.

I. ¿Qué es el matrimonio?

II. El matrimonio es para todos.

III. Propósitos del matrimonio.

IV. El matrimonio es un arreglo permanente.

Conclusión:


El Matrimonio (II)

Introducción.

I. Gén. 2:24, "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". Este texto es citado varias veces en el Nuevo Testamento: Mat. 19:5; Mar. 10:7-8; 1 Cor. 6:16; Efes. 5:31. Significa que al casarse el hombre y la mujer, ya no son dos, sino uno.

II. El marido debe amar a su esposa. Efes. 5:24-29, "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia".

III. Este amor no es lo siguiente:

Sant. 5:16, confesar las faltas el uno al otro. Humillarnos, aceptar la propia culpa. 1 Ped. 4:8, "Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados".

IV. Este amor es lo siguiente:

V. Efes. 5:28, 29.

VI. Efes. 5:22-32, Cabeza y sujeta.

VII. Sant. 5:16, "Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho".


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